miércoles, 11 de marzo de 2009

LA CORRECIÓN DEL MANUSCRITO

Al proceso en el que se preparan los manuscritos para ser entregados al tipógrafo, o en estos tiempos llamados capturistas, se llama corrección. En este proceso el corrector tiene varias responsabilidades como la de ayudar al autor a expresar sus ideas de manera clara y por supuesto corregir las faltas ortográficas y sintácticas en las que incurra el autor.

El corrector lleva una estrecha relación con el autor y le sirve de puente con el tipógrafo, diseñador, ilustrador. El autor, en teoría, debe entregarle al corrector un manuscrito completo al 100%, listo para enviarlo a tipografía, sin embargo esto en la práctica no se da así, por tal razón el corrector debe realizar una serie de pruebas y correcciones de las que hablaré más adelante.

Existen ciertas características que deben ser cuidadas por el corrector como la legibilidad, que es fundamental para que el tipógrafo sepa que es lo que va a tipografiar y no tenga contratiempos en su labor. En pocas palabras la responsabilidad del corrector es entregarle al tipógrafo (capturista) un texto claro. La unificación consiste en dejar el texto uniforme en cuanto a puntuación y ortografía, las cuales son responsabilidad del corrector, quien basado en manuales de estilística, decidirá qué línea seguirá.

Existen problemas en cuanto a que no existen generalidades acepadas en todos lados para el manejo de aspectos como el uso de abreviaturas, el uso de los nombres de países en forma local o internacionalizada, el uso de mayúsculas en ciertas palabras como gobierno, etc. donde el corrector debe basarse en guías y criterios que doten de uniformidad al texto, y en caso de no estar basado en algún texto aceptado generalmente, pues apegarse al estilo y a los lineamientos de su casa editorial.

La claridad y el estilo van de la mano con la puntuación pues el corrector debe ayudar al autor a expresar claramente sus ideas, no a cambiarlas, es decir, que el corrector debe respetar lo que el autor quiere decir y respetar su estilo.

La veracidad de la información es fundamental pues no se puede publicar un libro con datos erróneos, por lo cual el corrector debe estar atento en este aspecto. El problema es que en ocasiones no cuenta con el tiempo para comprobar los datos de un texto, por lo que es necesario un alto nivel de conocimientos para darse cuenta de los errores de manera más fácil y corregirlos.

Existen una serie de detalles de producción de los que también debe hacerse cargo el corrector, como cerciorase de que el manuscrito esté completo al 100%, incluyendo portada, tabla de contenido, prefacio, pies de página, ilustraciones, títulos de capítulos, bibliografía, glosario, índice, para lo cual el corrector debe coordinar los esfuerzos de todos los participantes desde el ilustrador y el diseñador, hasta el tipógrafo, a quien también debe darle instrucciones específicas en cuanto al tipo y tamaño de letra, uso de sangrías, pies de página etc.

El corrector para realizar todas sus labores debe contar con dos tipos de herramientas: intelectuales y materiales. Las primeras están referidas al bagaje cultural y preparación así como la pasión por la lectura. La segundas se refieren a lápices de colores para realizar anotaciones sobre el manuscrito que se distingan de las del autor, un foliador para numerar las páginas del manuscrito y lo más importante, textos de consulta que van desde diccionarios y enciclopedias hasta guías de estilo.

Existen los casos en los que se contratan correctores externos, lo cual representa un arma de doble filo en el sentido de que es favorable en el aspecto financiero, pues a pequeñas empresas editoriales les conviene no tener registrado en la nómina a un corrector y pagarle todo el tiempo, sino que es preferible contratar a uno externo y pagarle sólo por el servicio solicitado. Sin embargo a la hora de la organización y coordinación, el contratar a un corrector externo dificulta las labores, pues al ser un miembro externo al equipo de trabajo, es más problemático localizarlo e incluso coordinar los diferentes elementos participantes en el proceso.

El manejo de pruebas es fundamental para reducir los costos por errores. El corrector recibe de manos del tipógrafo el texto, el cual entrega al autor quien lo corrige y se lo regresa al corrector. Éste lo revisa ya con las correcciones del autor, agrega las suyas y se lo devuelve ya con las correcciones específicas al tipógrafo. Existen dos tipos de pruebas que deben realizarse para evitar los errores: Las galeradas, que son las del texto antes de la formación de páginas y las compaginadas que son cuando el texto ya tiene formato de página con su folio correspondiente.

En los países occidentales al autor se le cobra un porcentaje extra cuando quiere corregir o agregar ideas a su texto cuando éste ya está en proceso de edición. Estos cambios se llaman alteraciones del autor y generan un gasto extra.

Como es fácilmente observable, la labor del corrector está vinculada con todas las áreas del proceso de edición, siendo una de las más difíciles y complicadas a realizar, para lo cual se requiere inteligencia, conocimiento e incluso diplomacia para lograr realizar los movimientos necesarios.

domingo, 8 de marzo de 2009

EL DESARROLLO DE LA IDEA DEL LIBRO


Existen de editores a editores. Unos son los que están sentados esperando a que los manuscritos les caigan en la mano y están los que salen a buscar nuevas propuestas según las necesidades del mercado, jugando así su papel tanto de hombre de negocios como de productor cultural.


El problema, por llamarlo de alguna manera, de publicar un libro comienza desde que el manuscrito es entregado en manos del editor, quien debe buscar la manera, de manera conjunta con el departamento de ventas y del departamento de producción para que hacer la publicación del texto sea rentable y resulte conveniente.


Estar organizado desde el principio es básico para lograr un buen funcionamiento editorial, reducir tiempos y evitar pérdidas, por eso se debe llevar un registro de los textos recibidos, de los que están en consideración para ser publicados y de los que se han publicado. Y de ahí se llega al meollo del asunto: si el manuscrito se publica o no.


Para saber si se publica o no, se deben tomar ciertas consideraciones como la temática o la extensión del texto, que determina inmediatamente si es publicable. Así comienza el proceso de evaluación del manuscrito, que posteriormente continúa con la primera lectura, la cual puede realizarse de una parte del texto o en caso de que exista más interés se realiza una lectura completa por parte del editor o del equipo de consultores, expertos en la materia, en caso de que la empresa cuente con ellos.


El problema continúa cuando se llega a la parte financiera, debido a que en los países en vías de desarrollo, el capital reducido de las compañías editoriales sólo les permite publicar un número pequeño de libros por año, así que los resultados y la decisión de publicar o no un texto también es considerado desde ese punto.


Tomando en cuenta estas consideraciones, la empresa editorial, según la línea que esta siga, debe ir construyendo una personalidad e integridad corporativa, la cual llevará a una afirmación fundamental en la aceptación de la publicación de un texto: es nuestro tipo de libro.


Otro aspecto muy interesante es ¿cómo llega el manuscrito al editor? Y existen por lo menos un par de respuestas. Algunos textos llegan “por sí solos” y otros el editor los busca. Pero en el primer caso, existe una implicación que tiene que ver con el prestigio del autor, es decir, existe un prestigio por el cual el texto le fue enviado a ese editor y no a otro. Pero aún teniendo el prestigio la empresa debe tener la iniciativa de apostarle a nuevas propuestas y buscarlas.


El trabajo de otros sectores de la empresa tal como el del vendedor de libros, los del departamento de producción, quienes aportan sugerencias y consideraciones muy útiles. Buscadores de texto que colaboren con la empresa o externos son parte fundamental del proceso editorial, pues están encargados e saber qué textos se están desarrollando, y/o en qué campos hacen falta libros.


Los premios, que son de dos modalidades, una los que son entregados a libros ya publicados, y otros a los libros que son solicitados por concursos por ejemplo, constituyen una fuente de captación de textos, (los segundos sobre todo) pues de esos concursos pueden salir muy buenas propuestas. El caso de los primeros, estimula, sin duda, la creación literaria y atrae la atención a los lectores.


Los agentes literarios, que trabajan para el autor y no para la empresa, son los encargados de tomar el manuscrito y proponerlo a varias editoriales y una vez aceptado, se encargan de negociar un buen contrato para su representado. Es regularmente el autor, para quien trabaja, quien le paga dándole un porcentaje de sus honorarios.


Otra forma de captar textos, es encargándolos, son los llamados textos por encargo, que son solicitados a escritores que se sabe, tienen experiencia en los temas que le interesa desarrollar a la editorial. Existen casos de personalidades a quienes les son propuestas ideas para desarrollar sus memorias, o de científicos que son buenos escribiendo de manera divulgativa o explicativa, o compilar textos de algún literato, en fin pueden existir varias formas de encargar textos.


Existen proyectos a los que la empresa le apuesta, para ir construyendo una consolidación en el mercado, tal es el caso de series, es decir, la publicación de textos con una misma temática, como biografías de personalidades, por ejemplo, o historias para niños. Las series son convenientes porque generan expectativa por parte del público lo cual favorece sus niveles de ventas y por otro lado da la oportunidad de reunir a los mejores autores de un tema seleccionado.


Los libros de texto y lecturas suplementarias son proyectos a largo plazo que tienen ventajas porque tienen un público casi seguro el escolar, por ejemplo, y estos proyectos requieren mucho esfuerzo por un tiempo prolongado. Otro campo son los libros de consulta, como diccionarios y atlas, y enciclopedias, estos están en manos de grandes empresas por los costos que pueden acarrear.


Como ya hemos visto en capítulos anteriores el proceso editorial genera gastos mucho antes de que genere ingresos, por tal motivo se debe planear muy bien desde el principio, cuánto y cuándo se va gastar qué cantidad. El editor, en casos como los de la series que generan muchos gastos, debe estar dispuesto a invertir grandes cantidades de su dinero corriente o incluso a solicitar préstamos.


La relación del editor con el departamento de ventas es fundamental, puesto que antes de apostar todo a un proyecto, se debe hacer una pregunta básica: ¿quién es el lector potencial?, asimismo se deben realizar planes de venta, estudios de mercado, o haga los arreglos para la venta de una publicación.


Los libros o publicaciones por suscripción no son muy utilizados, pero es una forma de distribuir de buena manera los libros. Los libros atrasados son un problema porque atrasan los ingresos de la empresa editorial y de los servicios que ésta le ofrece al público, por eso se debe ser cuidadoso en la decisión del tiraje y distribución de los textos, todo esto basado en los análisis y estrategias del departamento de ventas.

domingo, 1 de marzo de 2009

EL NEGOCIO DE LOS LIBROS


Es una empresa cultural que de alguna manera aporta mayores bienes intelectuales que una industria cualquiera, sin embargo al final de cuentas es un negocio, una empresa, y los libros más allá de su contenido intelectual terminan siendo productos. Partiendo de ese supuesto, se entiende que como cualquier otro negocio, en la industria editorial se pretende sacar la mayor ganancia posible, sacar más de lo que se invierte y obtener ganancias lucrativas. Ahora entiendo cómo es que un libro que tiene un costo de producción de 30 pesos sale al mercado con un precio de 200 pesos.

Y es que la editorial realiza la inversión mayor al pagarle al autor, al diseñador, al editor, al traductor, publicista etc. y resulta evidente que para que un negocio resulte provechos se debe recuperar la inversión y sacar la mayor ganancia posible. Es un es quema que parece obvio y sencillo pero que tiene muchos elementos que forman parte de la cadena de involucrados en el proceso editorial.
Los costos.

Existen dos maneras de ordenar los costos. Po un lado, se pueden clasificar en costos de preparación es decir pagos al autor, corrector, diseñador etc. Por otro lado están los gastos de manufactura, es decir de imprenta (papel, pegamento, tintas, etc.) Y por último los de distribución y comercialización que comprenden los pagos por empaquetado, a publicistas, a promotores etc.

La otra manera de ordenar los gastos es en costos automáticamente variables, como son los pagos al autor, a la imprenta, de materiales, y de almacenamiento, los cuales varían automáticamente dependiendo del número de impresiones que se hagan del libro.
Los costos no variables son los que permanecen igual independientemente de los ejemplares impresos, como la preparación editorial y la composición de originales. Se separan también en costos de promoción, que dependen del número de ejemplares y de las políticas de la casa editorial y en costos generales que corresponden a los pagos de administrativos, contabilidad es decir los que se encargan de esto que les estoy tratando de explicar.

Los ingresos.

Los ingresos de la casa editorial pasan por un proceso de manoseo, de sustracción de porcentajes, adición de porcentajes etc. etc. Sin embargo existen 4 factores a tomar en cuenta. El primero es el precio al público el cual resulta de la multiplicación del llamado factor editorial, es decir del número por el cual se multiplica el costo de producción para obtener el precio al público, que en Europa es de 3 o 3.5, pero que en otros logares llega hasta el 7.

La cantidad de libros vendidos es otro punto a considerar y uno de los más importantes en cuanto a los ingresos, pues si no se venden los ejemplares considerados, pues no funciona el negocio y aún cuando se acabe el tiraje de una edición, no quiere decir que se recibirán el 100% de las ventas pues se regalan ejemplares y otros e pierden en el camino.

Los descuentos y rebajas que se hacen a los libros, por parte de la casa editorial favorecen desde mayoristas hasta los compradores finales, pues se dan descuentos que pueden alcanzar, más de 50% de descuento pero esto no es regla general pues en algunas ediciones se paga el precio total de catálogo, sin descuentos.

Costos eventuales de comercialización como los gastos de envío (en caso de que la casa editorial los asuma) o el pago a algunos representantes de ventas, o incluso deudas incobrables a compradores afectan los ingresos en hasta 15%.

En el negocio editorial se dan muchas paradojas al tratar de integrar los beneficios costo-ingresos, pues si se quiere ahorra en papel, por ejemplo, la presentación puede ser menos atractiva al público lo cual afectaría los niveles de venta, y es entonces cuando entra la regla general de las ventas, en donde mientras mayor sea el número de ejemplares impresos puede reducirse el costo por unidad y así lograr mejores ventas.

Existen también otro tipo de ingresos provenientes de los llamados derechos subsidiarios, que son el resultado de otorgar permiso a otros editores para reproducir o traducir algunos textos o incluso a aptarlos para su presentación en cine o televisión.

Existen problemas como la falta de capital para invertir en proyectos editoriales que no ayudan al florecimiento de la industria editorial de países emergentes, lo cual los orilla a recurrir a préstamos con los cuales se debe ser extremadamente cuidadoso para no dejar a los intereses arruinen la inversión.

Así la próxima vez que vayan a una librería imaginen el proceso financiero por el que pasa el texto que tienen en sus manos y no resultará tan sinsentido el precio a pagar por él.

Arrasan Best Sellers en Feria Internacional del Libro de Minería.


En la edición 30 de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería los grandes corporativos editoriales se adueñan de los espacios principales dentro del recinto donde exhiben los libros de grandes estrellas mediáticas y populares como el conductor-locutor Mariano Osorio, pero por otro lado también ofrecen literatura de sus más selectos autores como José Saramago o Carlos Fuentes.


Sin embargo Samuel Cortés, representante de ventas de Alfaguara, resalta los niveles de ventas de la “literatura fácil” con autores como Stephenie Meyer con sus best sellers Crepúsculo y La huésped que por mucho supera los niveles de ventas de autores como José Saramago: “Mientras de Meyer se van a vender 1500 ejemplares de Saramago se venderán 300, pero luego el libro de Meyer se va, se olvida y el de Saramago se queda.”, afirma Cortés.


Grupo Santillana, propietario de múltiples sellos editoriales como Alfaguara, Taurus o Punto de Lectura, cuenta con una estrategia de mercado circular, la cual se fortalece con la venta de libros comerciales y así se da la oportunidad de editar obras de autores consagrados, pero como empresa se deben buscar alternativas que les favorezcan mediáticamente, como es el caso de Mariano Osorio, quien es famosos en televisión y en radio y que resulta publicidad para la editorial.


Del otro lado de la moneda se encuentran los sellos independientes, que a diferencia de los grandes Holdings como Océano o Santillana, cuentan con stands de menor tamaño y con menor exposición. Ejemplo del trabajo independiente es ERA, editorial que se mantiene fuera de los grandes circuitos comerciales y que apuesta por la edición de libros de corte más cultural que comercial.


Empresas como ERA se mantienen gracias al éxito que han tenido sus autores, entre los que se encuentran Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Gabriel García Márquez, Fernando Benítez, José Joaquín Blanco entre muchos otros.


La división no se queda ahí, pues en la feria también se encuentra otra clasificación de literatura: la de superación personal. Dentro de este ramo uno de los sellos más conocidos es SELECTOR, que edita libros de autoayuda, de superación personal, libros de chistes, recetas, educación, etc. Entre sus autores se pueden encontrar a Jo Jo Jo Jorge Falcón y al Dr. Abel Cruz. Esta editorial cuenta con una sección de “¿´Cómo hacer, cómo ser, cómo hablar de…”, etc.


La oferta en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería es muy grande y existen libros para todos los sectores, intereses, temas, precios, preferencias, etc. pero muchos sellos como CIDCLI, que ofrece una serie de publicaciones infantiles de alta calidad con autores reconocidos en la literatura adulta a quienes se les pide escribir cuentos para niños, pasan desapercibidos o se ven opacados por las grandes compañías que ocupan cuadro central del recinto.

sábado, 21 de febrero de 2009

Parece fácil... Guía para la publicación de libros.

Cuando tengo un libro en las manos muchas veces no me detengo a pensar en el proceso que tuvo que seguir para que llegara a donde está. Sin embargo después de haber leído este texto, seguramente pensaré en ello más seguido.

La creación de una industria editorial nacional, resulta ser mucho más importante de lo que se piensa, pues la lectura es un elemento que favorece el desarrollo social, educativo, económico y por tanto ayuda a la consolidación de una sociedad nacional más firme. La importancia de contar con libros que sean de y para nosotros (hablando en términos nacionales) es fundamental debido a la proximidad de intereses y temas que podemos abarcar. Sin embargo no está de más tener conocimiento de libros y por tanto de elementos culturales de otras naciones.

Por otro lado, si una nación no es capaz de mantener una industria editorial propia, debe pensarse en una industria regional, unida por elementos como el idioma para favorecer a esos países más pequeños.

Se requiere de un gran esfuerzo para lograr que un libro llegue a las manos del lector e independientemente del nivel de industrialización o economía de un país, existen elementos sin los que una industria editorial es impensable. Por una parte está el creador, y no me refiero a dios, sino al autor del manuscrito, aquel que junta la información en palabras, tablas, gráficas, fotos y todos los recursos de los que se puede valer para presentar sus ideas.

El autor, es quien detenta la propiedad de los derechos de autor y si bien podemos pensar en una sola persona también puede ser un grupo, institución o gobierno. El autor busca dar a conocer su obra mediante la venta de esos derechos de autor, por lo regular a una editorial que lo publicará y difundirá. Mientras el autor no quiera difundir su obra no hay nada que lo obligue a hacerlo, pero una vez que lanza su libro al público, tiene derecho a obtener una recompensa. Esto está sustentado en el llamado Copyright.

Así el autor del libro debe recibir lo que se conoce como regalías por la venta de su texto, las cuales regularmente ascienden al 10 % de las ventas, a no ser que el contrato establezca otros criterios de pago, como el adelanto o pago total de a edición. En la industria editorial así como en todas las otras existe el hurto o la explotación de material intelectual sin autorización o sea la piratería, siendo ésta considerada como un tope para la construcción de una industria nacional sólida.

El autor del manuscrito deberá entregar su obra al editor quien se encargará de revisarlo, reproducirlo y distribuirlo. Posteriormente deberá esperar por su pago de regalías, que al igual que el pago del editor depende de las ventas que tenga el libro. Pero una relación autor- editor puede ir más allá de eso, pues el autor puede verse ayudado por un editor imaginativo y creativo que puede ayudarle a elegir la manera en la que presentará sus ideas tomando en cuenta a los lectores potenciales, esto no quiere decir que el editor le diga qué decir y cómo decirlo, pero sí puede mejorar el proceso creativo.

En cuestión monetaria, el autor se ha visto históricamente poco favorecido sin contar las excepciones de quienes reciben escandalosas cantidades de dinero por concepto de regalías. El dinero es igual de importante para el autor que para cualquier otra persona, pero la finalidad del autor es que su texto llegue a donde debe llegar y como debe llegar lo cual, si se logra, tendrá buenos resultados en lo económico.

Otro elemento es el impresor quien recibe el manuscrito de manos del editor, lo procesa y se lo devuelve hecho libro. En circunstancias normales el impresor no toma decisiones en la realización del libro, simplemente lo reproduce como el autor le dice que lo haga y cobra su parte, que a diferencia del pago del autor y del editor no depende de los niveles de ventas sino de una cantidad convenida desde el contrato.

Sin embrago se dan ocasiones en que la editorial es dueña de la imprenta o ambas son parte de una compañía, de ser así el impresor sí puede formar parte del proceso creativo en el sentido de que modifique para bien el tipo de papel a utilizar, la tinta, la encuadernación etc. El impresor también puede asesorar al editor en cuestiones técnicas de impresión, que le favorecen el a reducción de costos, por ejemplo.

Asimismo, el impresor, quien también aporta parte del capital en el proceso de edición del libro, (por la compra de papel, tintas, pago a trabajadores, etc.) puede exigir un pago por adelantado de parte del editor.

El vendedor es quien compra los libros directa o indirectamente de manos del editor y los vende al precio en el que los compramos los lectores. Uno de los problemas más grandes para la difusión de los libros es su disponibilidad.

El librero, término dentro del que se contemplan las librerías y los vendedores por menudeo, es el más fuerte apoyo económico y fuente de futuras ganancias para la industria, una librería por ejemplo, debe ser concebida también como una institución educativa, solo superada por las escuelas y bibliotecas públicas.

Ser el vendedor también implica un riesgo y un gasto que debe ser tomado en cuenta, pues las librerías han comprado los libros al editor y el hecho de mantenerlos en las estanterías durante el tiempo que sea necesario para recuperar la inversión, genera ya en sí un gasto.

El editor, de quien ya se han ido explicando las funciones dentro de las explicaciones anteriores, es el eslabón más importante en la cadena, pues es él el que conecta los diferentes puntos del proceso. Recibe, entrega, distribuye, es pues el coordinador general de la empresa editorial.

Su posición central en el juego, le confiere también muchas responsabilidades de previsión, planeación e incluso creación, y en la medida en la que existan editores comprometidos con el proceso editorial los otros campos también se verán beneficiados. Hoy en día, con el desarrollo de otros medios, es importante la modernización del sector editorial, como es el caso de editoriales que ya complementan sus ediciones con audio y video e incluso programas de computación.

jueves, 19 de febrero de 2009

De lo analógico a lo digital.

Si no fuera por el lenguaje verbal, seguiríamos relacionándonos y agrupándonos en clanes familiares o pequeñas tribus, dicen los antropólogos, así que nuestra división del trabajo, la organización de nuestras sociedades e instituciones, se la debemos al desarrollo del lenguaje oral. Pero éste es solo una cara de la moneda, la otra es la del soporte material de la oralidad: la escritura.

Si bien compartimos material genético con otros primates, es el habla lo que fundamentalmente nos distingue de ellos, pero las cosas van más allá del solo acto del habla. La escritura que en palabras del autor, “cosifica” el habla ha permitido el desarrollo de la otra mitad de lo que hoy conocemos como humanidad. El establecimiento de nuevas maneras de comunicarnos como la descripción objetiva, han sido pasos fundamentales para la consolidación de la sociedad.

Hoy día, para Daniel Cassany, parece estar descubriéndose el canto de la moneda, es decir una tercera parte en el desarrollo humano, gracias a los soportes digitales del lenguaje y hace la separación entre los soportes analógicos como los libros, el papel, los sonidos mediante ondas hertzianas, etc., y los digitales compuestos primordialmente por la PC con todos sus aditamentos y componentes así como por sus funciones, entre estas y muy importante la conectividad a Internet.

Estos nuevos soportes han facilitado la transmisión de datos vía Internet. Escritos de todo tipo pueden ser consultados en cualquier lugar del mundo sin necesidad de tener el papel en las manos, sin embargo esto ha dejado de lado sobre todo en los países más desarrollados a la tecnología analógica, en sectores como el uso del correo o del fax. A partir de estos planteamientos iniciales, las preguntas se hacen inevitables ¿qué nos deparará con lo digital? En campos como la educación ¿cómo se enfrentará?

Por lo pronto en el campo de la escritura Cassany divide tres ámbitos fundamentales: lo pragmático, lo discursivo y el proceso de composición.

El primer ámbito Cassany afirma que se favorece la creación de comunidades virtuales sobre la comunidad del habla, (presencial) debido a que las comunidades físicas se delimitan por rasgos político-geográficos, nacionales, de idioma etc., mientras que en la red las limitaciones son menos visibles debido a la ruptura de limites espacio-temporales, de organización e incluso económicos.

Y es que en lo económico la relación entre lo analógico y lo digital es inversamente proporcional, es decir mientras lo digital y el acceso a la red se generaliza y se abarata, los soportes analógicos suben de precio, por ejemplo las revistas, libros y envío de postales. Por otro lado uno de los argumentos más mencionados de la llamada cultura digital es la limpieza ambiental a la que favorece debido a la disminución de tala de árboles y procesamiento de papel.

En el ámbito discursivo, Cassany señala que es indiscutible que los soportes digitales rompen con la linealidad de los analógicos, que si bien han permitido la libertad del lector en géneros como la novela, no han logrado ni lograrán los que ofrece la hiper e intertextualidad usada por los soportes digitales.

Aunque si vemos este fenómeno en desde el punto de vista del creador de contenidos nos damos cuenta de que también el escritor debe ceñirse a nuevas normas lingüísticas dejando de lado elementos que son clave en la linealidad, como el manejo de una sola línea argumental, sustituido por fragmentos pequeños y autónomos, por ejemplo. De la misma forma el escritor debe crearse un buen perfil mental de su hipotético lector para así lograr colocar de manera ordenada y estrictamente necesaria los links o ligas que complementarán su texto.

Del otro lado, el lector desempeña un papel más activo en la lectura, pero siempre debe tener bien claras sus metas y objetivos durante el proceso, de lo contrario es posible que se pierda entre la gran red de datos que están disponibles.

Lo digital también ha transformado géneros y formas de escribir, como el mail, por ejemplo, el cual se usa comúnmente mientras la carta ya no es de uso tan común. De la misma forma lo digital ha transformado el lenguaje por la adición de términos casi- especializados de la red, con palabras en su mayoría de origen inglés, que forman parte del nuevo código digital.

A diferencia del texto anterior(homo videns), en este coincido en muchos puntos con el autor ya que aborda el tema no de una manera apocalíptica sino más bien de manera real y práctica. Los escritores por ejemplo, ahora son capaces de realizar excelentes textos, con menos trabajo y en menos tiempo gracias a la ayuda de los correctores ortográficos, correctores de estilo, diccionario de sinónimos etc., solo a un clic de distancia. Así pueden dejar lo mecánico a la computadora y dedicar más tiempo al desarrollo intelectual del texto.

Otro punto en los que estoy totalmente de acuerdo con el autor es en la importancia actual y futura de las nuevas tecnologías en el campo educativo. La inserción de un nuevo concepto como alfabetización digital, es necesario en el campo de la educación básica. Sin embargo en las políticas de educación en nuestro país la tecnología se ve como una materia extra al plan de estudios, mientras Cassany argumenta que debe ser integrada al currículum de manera más profunda.

Me parece que en nuestro país es fundamental que se siga de fondo una política de enseñanza de computación, pero el problema no es poner las computadoras en un centro escolar y ya, el problema es la capacitación docente, de constante actualización y que por desagracia se ve frenada por la burocracia sindical en el sector de la educación nacional, a quienes parece no importarles el desarrollo de estos conocimientos.

Siempre he considerado algo en lo que concuerdo con el autor y me parece que no puedo explicarlo mejor que él: “La escritura analógica sigue teniendo vida y utilidad en un mundo eminentemente digital, como género manuscrito particular… y como herramienta complementaria para algunas sub tareas de la composición digital (anotar las ideas sobre papel antes de introducirlas en la computadora, hacer esquemas gráficos sobre papel, revisar un borrador sobre una impresión, etc.). El tratamiento didáctico de la escritura tendría que seguir esta línea, poniendo énfasis en la complementariedad de ambos soportes.” [1]

Así el alumno debe tener los conocimientos de gramática para poder hacer un uso correcto de las herramientas que ofrece la PC. La enseñanza en los centros de aprendizaje debe adaptarse a este cambio de paradigma, y como bien menciona Cassany no es posible seguir enseñando a escribir de la misma forma en la que se hacía hace treinta años. Complementariedad al fin de cuentas.

[1] CASSANY Daniel. De lo analógico a lo digital. El futuro de la enseñanza de la composición. En Lectura y vida. Revista Latinoamericana de Lectura. Año 21, Junio 2000.

sábado, 14 de febrero de 2009

¿EL HOMO VIDENS?



Sartori, en su libro Homo Videns. La sociedad teledirigida plantea una especie de crítica hacia los medios que de alguna manera toman a la imagen como su materia prima para comunicar: en este caso la televisión.

Parte fundamental de la organización humana, de las culturas, que nos distingue de los animales, es el uso de los símbolos para expresar cosas. El lenguaje mismo, parte de ese principio, la tradición oral, el lenguaje –palabra, es lo que no separa de los demás animales.


Tomando en cuenta este planteamiento, la transición de la palabra oral a la palabra escrita es uno de los pasos fundamentales para el desarrollo humano, aunque el saber leer, el saber escribir, durante siglos fuera exclusivo para una minoría letrada. No sería hasta la impresión de la Biblia de Gutenberg, que constó de un tiraje de 200 ejemplares, cuando comenzó a extenderse la posibilidad de que la lectura llegara más lejos.


Con la invención de la imprenta, que permitió la reproductibilidad de los textos, el hombre estaba ya, desde ahí, rompiendo con barreras espaciales y temporales, pues un texto al que alguien tenía acceso podía ser leído por otra persona. El mismo ejemplar, podía ser consultado o terminar en manos de otros y tiempo después el conocimiento habría trascendido esas barreras.


El proceso, obviamente sería lento, partió desde 1452 con Gutenberg, y culminaría con la impresión de los Diarios en el siglo XIX. Los avances tecnológicos siguen su camino con el telégrafo, el teléfono y la radio que eliminaban las distancias, principios que el hombre estaba persiguiendo desde la imprenta, con la diferencia de que estos medios no “menoscaban” la importancia de la palabra.


Según Sartori, el problema, por llamarlo de alguna manera, viene con la invención de la televisión y del televisor, medio en el que el ver supera al hablar y al escuchar, cosa que convierte al espectador en un animal vidente más que en uno simbólico.


Los avances tecnológicos, en muchas ocasiones han sido satanizados, porque se piensa que al ser nuevos destruirán a los viejos. La tecnología avanza a grandes zancadas, y sí se han modificado los viejos artilugios tecnológicos, por ejemplo: los viejos discos de acetato, las videocaseteras beta-max, entre muchos otros. En el campo del entretenimiento, cuando el teatro estaba a la vanguardia y aparece el cine, el miedo a la desaparición del primero no se hizo esperar, y en el campo de los medios de comunicación la cosa no ha sido muy distinta.


Y es que para Sartori, el hecho de informarse viendo, por medio de la televisión, es trasladar el contexto de la palabra al contexto de la imagen, y es entonces cuando difiero un poco. Si bien, en la televisión se privilegia la imagen sobre el texto, no se limita al a presentación de imágenes descontextualizadas.


Y es que Sartori dice: “La palabra es un símbolo que se resuelve en lo que significa… entendemos la palabra sólo si podemos, es decir si conocemos la lengua a la que pertenece… Por el contrario la imagen es pura y simple representación visual, la imagen se ve y eso es suficiente”[1]


Me imagino entonces una serie de imágenes vistas en el televisor, que por el solo hecho de ser imágenes sean comprensibles, no creo que se de así. Por ejemplo, si observamos en la televisión una imagen de soldados combatiendo, no nos dice nada, solo podemos saber que están luchando, pero el quién, el dónde, el por qué, quedarían sin respuesta si no fuera por la contextualización realizada por medio de la palabra o del texto, la imagen por sí sola no es suficiente.


Para Sartori, la televisión, crea una nueva especie de humanos, comenzando por el llamado video-niño, quien al crecer en la primacía de la imagen, se desarrollará como un ser empobrecido que se verá limitado en casi todos los sentidos, que se condenará a no leer de por vida, que será un inculto. Me permito diferir. El problema del video- niño sería la falta de padres que controlen la estancia de un jovencito frente al televisor, la falta de estímulos para leer, cosa que Sartori no contempla.


Debemos recordar que si bien los niños son esponjas de aprendizaje, también están llenos de imaginación que puede, y de hecho es explotada por medio de juegos, lecturas, e incluso caricaturas de alto contenido educativo. Es decir, y eso sí lo comparto con el autor, el problema no es el medio si no lo que se transmite en éste.


No me parece que la primacía de la imagen sea tan problemático, ni que haya razón para ser tan apocalípticos. Me parece que sería mejor, exprimir lo provechoso de los medios de comunicación que privilegian la imagen, es decir, sacarles lo mejor, e incluso tratar de educar por medio de estos.


La educación y la cultura, de la que habla Sartori, no se adquiere exclusivamente de los libros. Si existe un libro de texto de biología, por ejemplo, y el maestro le dice al grupo lean y hagan el “clásico resumen”, los resultados podrían ser no tan provechos. En cambio si se proyecta ante la clase un video documental de algún proceso biológico, donde los alumnos puedan observar cómo pasan las cosas que el texto les dice, puede que sea más atractivo (visualmente) y más aprovechado (intelectualmente) por las nuevas generaciones.


Con ese ejemplo no estoy diciendo que se dejen de lado los textos, cosa que quiero creer jamás pasará, es simplemente para decir que los medios que privilegian a la imagen no son malos, que es mejor adaptarlos de formas didácticas, atractivas para las nuevas generaciones, con el fin de evitar futuros tan negros como el que pinta Sartori.


El autor considera que ningún argumento a favor del uso positivo de los medios que ponen a la imagen sobre la palabra, sea argumento que demuestre la superioridad alguna de la cultura audio-visual sobre la cultura escrita y en eso coincido, jamás será superior una que otra, son medios diferentes igualmente dignos de uso, y más aún dignos de complementarse.


Usar los medios, de acuerdo con las exigencias de las nuevas generaciones y aprovechando la tecnología disponible creará seres que no sean humanos empobrecidos sino enriquecidos tanto por los mensajes orales-escritos como por los mensajes audio -visuales.


[1] Sartori Giovanni. Homo Videns. La sociedad teledirigida. Pág. 35.